actulidad gay de panamá y el mundo

adan-y-david-de-miguel-angelNo todo el mundo conoce que dentro del género masculino existen dos clases de pene que, por sus diferencias, pueden originar equívocos que lleven a error y a ciertas actitudes acomplejadas ante la vida. Les hablo del pene de sangre y del pene de carne.

El pene es un órgano cavernoso que funciona con un mecanismo que responde a los estímulos sexuales llenando de sangre las “cavernas” que contiene, manteniéndolas así mientras dura dicho estímulo, de ahí su aumento de tamaño y su rigidez. En el caso del pene de sangre las paredes cavernosas son más estrechas lo que lleva a unos “depósitos” de sangre más grandes o más numerosos. Mientras que el pene de carne dispone de menos cavernas o éstas son más pequeñas. ¡Ésta es la causa por la que en estado de flacidez son tan diferentes! Pero en estado de erección son iguales.

Un par de ejemplos típicos en los que las conclusiones son erróneas podemos observarlos en las duchas de los vestuarios masculinos y en las vistas de los hombres en bañador. En el primer caso todos ven el pene de los demás, observando que, en estado de flacidez, unos penes son relativamente pequeños respecto a otros; y en el segundo, todo el mundo puede ver en la playa o en la piscina que unos hombres portan un “gran paquete” frente a otros que aparentan una extrema pequeñez.

Pero ¿qué pasa cuando llega la erección? Aquí es donde los papeles se invierten. El pene de carne es aquel que pasa de la flacidez a la erección sin apenas aumentar al doble de su tamaño, mientras que el pene de sangre llega a aumentar entre seis y diez veces el suyo. Ah, ¡qué manera de superar complejos! Lástima que para muchos hombres esta superación llegue tarde, puesto que ha transcurrido toda una vida viendo los penes de los demás (siempre flácidos) mientras que cuando se está en estado de erección el hecho suele ser íntimo.

Es evidente que la pregunta no formulada sobre cuál es mejor carece de sentido si pensamos en la rigidez o erección puesto que ambos penes se encuentran en igualdad de condiciones, mientras que si pensamos en la flacidez, la cantidad de complejos que podría haber causado en muchos adolescentes el pene de sangre es, en ocasiones difícil de superar. Pero, conociendo los aspectos citados, ahora podría estar un hombre con pene de sangre orgulloso de poder exhibir su “potencia”, puesto que pasar de un tamaño x a 8x produce un placer que sólo se puede disfrutar cuando se posee esta cualidad, por fin desmitificada como “complejo” y elevada a la categoría de virtud.

Extraido de Misterios al descubierto

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